La Industria
Un país que no tiene industria de transformación es un país que no puede dar trabajo a su población urbana. La actividad comercial y los servicios son insuficientes para cumplir tal cometido. Los empleos subsidiarios del modelo neoliberal producen una sociedad consumista, improductiva, limitada a la pequeña industria marginal, pero sin crear desarrollo y riqueza derivada del valor agregado que podría añadir a la explotación de los recursos naturales del país. Por eso, la expansión urbana que se aprecia en el Perú carece de sustento económico propio y se nutre de la especulación oportunista de capitales mayormente foráneos. Los peruanos, salvo honrosas excepciones, no hemos buscado la inversión industrial y hemos preferido ser socios y colaboradores de los capitales extranjeros especulativos. Los gobiernos neoliberales, para satisfacer los intereses de sus socios extranjeros, se han encargado de estimular una situación de insostenible dependencia económica y tecnológica que es necesario revertir.
Ese es precisamente el papel que cumplirá “Confluencia Nacional”, con un plan de desarrollo industrial a corto, mediano y largo plazo, teniendo en cuenta lecciones de pasadas experiencias poco exitosas, el tamaño relativo de nuestro mercado interno y la complementación económica verdadera con mercados afines y no a través de equívocos tratados de libre comercio, pésimamente concertados, verdaderos monumentos a la estulticia y la ignorancia de los responsables.


